domingo, 24 de enero de 2010
viernes, 22 de enero de 2010
Cartas de Santa Teresita al abate Bellière, hermano espiritual (V)

Esta mañana recibí su carta, y aprovecho un momento en que la enfermera está ausente para escribirle unas últimas palabras de adiós; cuando las reciba, ya habré dejado el destierro... Su hermanita estará unida a su Jesús para siempre; entonces podrá alcanzarle gracias y volar con usted a las lejanas misiones. ¡Qué contenta estoy de morir, querido hermanito...! Sí, estoy contenta, no porque vaya a verme libre de los sufrimientos de aquí abajo (al contrario, el sufrimiento es la única cosa que me parece deseable en este valle de lágrimas), sino porque veo muy claro que ésa es la voluntad de Dios. Nuestra Madre querría retenerme en la tierra. En este momento se está diciendo por mí un novenario de misas a Nuestra Señora de las Victorias, que ya me curó una vez en mi niñez; pero creo que el milagro que ahora haga no va ser otro que el de consolar a nuestra Madre, que me ama tan tiernamente.
Querido hermanito, en el momento de comparecer delante de Dios, comprendo mejor que nunca que sólo una cosa es necesaria: trabajar únicamente por él y no hacer nada por uno mismo ni por las criaturas. Jesús quiere adueñarse por entero de su corazón, quiere que sea usted un gran santo. Para ello tendrá que sufrir mucho, pero también ¡qué alegría inundará su alma cuando llegue al momento feliz de su entrada en la vida eterna...! Hermano mío, pronto iré a ofrecer su amor a todos sus amigos del cielo y a pedirles que le protejan. Quisiera decirle, querido hermanito, un montón de cosas que comprendo ahora que estoy a las puertas de la eternidad. Pero no muero: entro en la vida, y todo lo que no puedo decirle aquí abajo se lo haré entender desde lo alto de los cielos... Hasta Dios, hermanito, rece por su hermanita que le dice: Hasta pronto, ¡hasta vernos en el cielo...!
rel. carm. ind
jueves, 21 de enero de 2010
Beato Marcelo Spinola: El sacerdote y el pueblo (XVIII)

lunes, 18 de enero de 2010
ORACION POR LOS SACERDOTES (IN PERSONA CHRISTI)
Nuestro agradecimiento a Fabio Arce
por enviarnos este hermoso montaje
domingo, 17 de enero de 2010
Reflexión mensual de Mons. Mauro Piacenza (IV), secretario de la Congregación para el Clero (15-1-10)
Pontificale Romanum.
Palabras sobre el Matrimonio
Cuán felices serían los cristianos, si tuviesen el acierto de imitar a esos devotos esposos que invitaron a Jesucristo a que asistiese a sus bodas, les bendijese y les comunicase las gracias necesarias para su santificación; más, hermanos míos, son muy pocos los que hacen lo debido para empeñar a Jesucristo a asistir a sus bodas a fin de las bendiga: al contrario, parece que se toman todas las precauciones para alejarlo. (...)jueves, 14 de enero de 2010
Oración del monaguillo por su sacerdote
martes, 12 de enero de 2010
Beato Manuel González, obispo: El Corazón de Jesús al corazón del sacerdote (V)
que podría proceder a cada uno
de estos ratos de Sagrario
Corazón de mi Jesús Sacramento: con mucha pena de ser como soy y con muchas ganas de ser como tú quieres que sea, vengo a echar contigo este rato de conversación afectuosa para tu mayor gloria, honor de mi Madre Inmaculada y provecho de mi alma.
Ángel de mi guarda y San José: Enseñadme a oír y a hablar a Jesús.
¡HOMBRE DE POCA FE!
lunes, 11 de enero de 2010
Palabras sobre el misterio de la Encarnación

domingo, 10 de enero de 2010
Oración del sacerdote para prepararse a la celebración de la Santa Misa tomada del Misal Mozárabe

Dígnate aceptarlo benignamente
Ad tuum altare concurro,aetérne omnípotens Deus,et prece, qua valeo,tuam misericórdíampro mea populíque salúte expósco,ófferens hoc sacrifícium maíestáti tuae,quod grate dígnéris ipse suscípere,eiúsque intervéntu,quia pius es,petitióni meae efféctum concede.Da menti meae intentiónem,quae suscípiat profundam bonitátem tuam.Da sic te pétere pro pópulo,ut tuo se gratulétur muníri praesídio.Da mihi lacrimas ex tuo afféctu internas,quae peccatórum possint exsólvere vinculaet acquírere grátiam postulátam.
Oración Praelegendum que el sacerdote
viernes, 8 de enero de 2010
Publicación interesantísima: Sermones escogidos del Santo Cura de Ars
Cada tomo tiene en torno a 330 páginas y el precio de cada uno es 4,50 €. jueves, 7 de enero de 2010
Beato Marcelo Spinola: El sacerdote y la dirección espiritual (XVII)

miércoles, 6 de enero de 2010
martes, 5 de enero de 2010
Cartas de Santa Teresita al abate Bellière, hermano espiritual (IV)

Mi pluma, o, más bien, mi corazón se niega a llamarle en adelante «señor abate», y nuestra Madre me ha dicho que, al escribirle, puedo utilizar el mismo nombre que empleo cuando le hablo de usted a Jesús. Creo parece que nuestro divino Salvador se ha dignado unir nuestras almas para trabajar por la salvación de los pecadores, como unió en otro tiempo la del venerable Padre de la Colombière y la de la beata Margarita María. Hace poco leía en la vida de esta santa: «Un día, al acercarme a Nuestro Señor para recibirle en la sagrada comunión, me mostró su Sagrado Corazón como una hoguera ardiente, y otros dos corazones (el suyo y el del Padre de la Colombière) que iban a unirse y a abismarse en él, y me dijo: Así es como mi amor puro une a estos tres corazones para siempre. Me dio a entender también que esta unión era toda ella para su gloria, y que, por eso, quería que fuéramos los dos como hermano y hermana, participantes por igual de los bienes espirituales. Y como yo le representase al Señor mi pobreza y la desigualdad que había entre un sacerdote de tan gran virtud y una pobre pecadora como yo, me dijo: Las riquezas infinitas de mi Corazón lo suplirán todo y lo igualarán todo».
Tal vez, hermano mío, la comparación no le parezca acertada. Es verdad que usted no es aún un Padre de la Colombière, pero no dudo que algún día usted será, como él, un verdadero apóstol de Cristo. En cuanto a mí, ni siquiera me pasa por el pensamiento la idea de compararme con la beata Margarita María; simplemente, me limito a constatar el hecho de que Jesús me ha escogido para ser la hermana de uno de sus apóstoles, y las palabras que aquella santa amante de su Corazón le dirigía por humildad se las repito yo con toda verdad. Por eso, espero que sus riquezas infinitas suplirán todo lo que a mí me falta para llevar a cabo la obra que me confía. Me alegro enormemente de que Dios se haya servido de mis pobres versos para hacerle un poco de provecho. Me hubiera avergonzado de enviárselos si no hubiese recordado que una hermana no debe ocultar nada a su hermano. Y usted los ha acogido y juzgado, ciertamente, con un corazón fraternal... Seguramente que se habrá sorprendido de volver a encontrar «Vivir de amor». No era mi intención enviársela dos veces. Ya había empezado a copiarla cuando me acordé de que usted ya la tenía, y era demasiado tarde para volverme atrás.
Querido Hermanito, debo confesarle que en su carta hay algo que me ha apenado, y es que usted no me conoce como soy en realidad. Es cierto que, para encontrar almas grandes, hay que venir al Carmelo: al igual que en las selvas vírgenes, germinan en él flores de un aroma y de un brillo desconocidos para el mundo. Jesús, en su misericordia, ha querido que, entre esas flores, crezcan otras más pequeñas. Nunca podré agradecérselo bastante, pues, gracias a esa condescendencia, yo, pobre flor sin brillo alguno, me encuentro en el mismo jardín que esas rosas, mis hermanas. Por favor, hermano mío, créame: Dios no le ha dado por hermana a un alma grande, sino a una muy pequeñita e imperfecta. No crea que sea humildad lo que me impide reconocer los dones de Dios; yo sé que él ha hecho en mí grandes cosas, y así lo canto, feliz, todos los días. Recuerdo con frecuencia que aquel a quien más se le ha perdonado debe amar más; por eso procuro que mi vida sea un acto de amor, y no me preocupo en absoluto por ser un alma pequeña, al contrario, me alegro de serlo. Y ése es el motivo por el que me atrevo a esperar que «mi destierro será breve». Pero no es porque esté preparada, creo que nunca lo estaré si el Señor no se digna, él mismo, transformarme. Él puede hacerlo en un instante, y después de todas las gracias de que me ha colmado, espero también ésta de su misericordia infinita.
Me dice, hermano mío, que pida para usted la gracia del martirio. Esta gracia la he pedido muchas veces para mí, pero no soy digna de ella, y verdaderamente se puede decir con san Pablo: No es cosa del que quiere o del que corre, sino de Dios que es misericordioso. Y como el Señor parece no querer concederme otro martirio que el del amor, espero que me permita recoger, gracias a usted, esa otra palma que los dos ambicionamos. Veo, gustosa, que Dios nos ha dado las mismas inclinaciones y los mismos deseos. Le he hecho sonreír, querido hermanito, con el cántico «Mis armas». Pues bien, le haré sonreír de nuevo diciéndole que desde mi niñez he soñado con combatir en los campos de batalla... Cuando comencé a estudiar la historia de Francia, el relato de las hazañas de Juana de Arco me entusiasmaba; sentía en mi corazón el deseo y el ánimo de imitarla; me parecía que el Señor me destinaba a mí también a grandes cosas. Y no me engañaba. Sólo que, en lugar de una voz del cielo invitándome al combate, yo escuché en el fondo de mi alma una voz más suave y más fuerte todavía: la del Esposo de las vírgenes, que me llamaba a otras hazañas y a conquistas más gloriosas. Y en la soledad del Carmelo he comprendido que mi misión no era la de hacer coronar a un rey mortal, sino la de hacer amar al Rey del cielo, la de someterle el reino de los corazones.
Es hora de terminar, y, sin embargo, todavía tengo que darle las gracias por las fechas que me ha enviado; me gustaría que añadiese también los años, pues no sé su edad. Para que disculpe mi simplicidad, le envío las fechas importantes de mi vida; lo hago también con la intención de que en esos días benditos estemos más especialmente unidos por medio de la oración y la acción de gracias. Si Dios me concede una ahijadita, me sentiré feliz de responder a su deseo, dándole por protectores a la Santísima Virgen, a san José y a mi santa patrona. En fin, querido hermanito, termino pidiéndole que disculpe mis interminables garabatos y lo deshilvanado de mi carta. En el Sagrado Corazón de Jesús, soy para toda la eternidad
rel. carm. ind.
lunes, 4 de enero de 2010
Fiesta del Beato Manuel González, el obispo de los sagrarios abandonados
"Jesús en el Sagrario está callado, se ha obligado a perpetuo silencio.Y no obstante lo riguroso e impenetrable de éste, cualquiera que tenga oídos y se acerque a las puertas de los Sagrarios que se ha buscado para vivir en la tierra Sacramentado, oirá que del fondo de ellos surge a modo de suspiro, que las más de las veces suena a grito de angustia, el ¡TENGO SED! de su última hora de Cruz."
Algunas fechas significativas- 1877 25 de Febrero, Sevilla. Nace en la casa número 22 de la Calle del Vidrio.
- 1877 28 de Febrero, Sevilla. Es bautizado en la Parroquia de San Bartolome
- 1886 5 de Diciembre, Sevilla. Recibe el Sacramento de la Confirmación en el Palacio Arzobispal.
- 1886 11 de Mayo, Sevilla. Hace su primera Comunión.
- 1901 21 de Septiembre, Sevilla. Es ordenado sacerdote.
- 1901 29 de Septiembre, Sevilla. Celebra su primera Misa
- 1902 2 de Febrero, Sevilla. Primera Misión en Palomares del Río. Recibe el Carisma de la Reparación del Abandono del Sagrario
- 1905 1 de Marzo, Huelva. Es nombrado Párroco de San Pedro.
- 1905 16 de Junio, Huelva. Es nombrado Arcipreste de Huelva
- 1906 30 de Enero. Comienza a realizar sus obras en Huelva.
- 1907 8 de Noviembre, Huelva. Funda la Revista "El Granito de Arena".
- 1910 4 de Marzo, Huelva. Funda la Obra de las Tres Marías para los Sagrarios-Calvarios (Unión Eucarística Reparadora).
- 1911 Abril, Huelva. Funda los Discípulos de San Juan.
- 1912 2 de Octubre, Huelva. Funda los Niños Reparadores (Reparación Infantil Eucarística).
- 1916 16 de Enero, Málaga. Es consagrado Obispo en la Catedral de Sevilla
- 1920 22 de Abril, Málaga. Nombramiento como Obispo propio de la diócesis de Málaga
- 1920 16 de Mayo, Málaga. Comienza la construcción del Seminario de Málaga.
- 1921 3 de Mayo, Málaga. Funda las Hermanas Marías Nazarenas (Misioneras Eucarísticas de Nazaret).
- 1931 11 de Mayo, Málaga. Persecución e incendio del Palacio Episcopal.
- 1933 Junio. Funda las Misioneras Auxiliares Nazarenas
- 1935 5 de Agosto, Madrid. Es nombrado Obispo de Palencia
- 1937 1 de Enero, Madrid. Funda la revista infantil "REINE" (R.I.E.)
- 1940 4 de Enero, Madrid. Muere en el Sanatorio del Rosario.
- 1940 7 de Enero, Palencia. Es enterrado en la Capilla del Sagrario de la Catedral de Palencia.
- 1940 Septiembre. Se erigió el Aspirantado para los jóvenes (Juventud Eucarística Reparadora).
- 1953 15 de Diciembre, Palencia. Realiza el milagro por el que fue beatificado.
- 1968 28 de Julio, Roma. Declarado Siervo de Dios. Se aprueban sus escritos.
- 1998 6 de Abril, Roma. Declarado Venerable por el Papa Juan Pablo II.
- 2001 29 de Abril, Roma. Proclamado Beato por S.S. Juan Pablo II.
NOVENA
Para alcanzar una gracia por intercesión del Beato Manuel González
Corazón de Jesús Sacramentado, que te dignaste elegir al Beato Manuel para ser el apóstol de tus Sagrarios abandonados, consagrando su vida entera a reparar esos abandonos, dándote y buscándote amorosa, fiel y reparadora compañía en el Santísimo Sacramento; por aquella fidelidad con que te sirvió durante toda su vida y por el celo ardiente con que procuró tu mayor gloria, mediante la educación cristiana de los niños pobres, la formación de sacerdotes santos y la aproximación de todos a Ti en la sagrada Eucaristía, te rogamos humilde y fervorosamente, que si te agradan sus méritos y virtudes, te dignes aceptar nuestras súplicas y concedernos por su intercesión, la gracia que de todo corazón te pedimos si ha de ser para mayor gloria de Dios, advenimiento de tu reino eucarístico, honor de tu Madre Inmaculada, la pronta canonización de tu fidelísimo siervo y provecho de nuestras almas. Amén.
(Padrenuestro, Avemaría y Gloria a la Santísima Trinidad)
BEATO MANUEL GONZÁLEZ RUEGA POR LOS SACERDOTES INTERCEDE POR LOS OBISPOS PARA QUE SEAN PASTORES SEGÚN EL CORAZÓN DE JESÚS
sábado, 2 de enero de 2010
Beato Marcelo Spinola: Progresar en la santidad (XVI)

La santidad sacerdotal no es de otra condición; caben momentos, retrocesos, candor, fervor, cuidado y esmero en las obras en los primeros días del sacerdocio; escasa duración de este estado; la situación de la mayoría en orden a la perfección: me basta lo que tengo; inmovilidad.
Este estado es contrario a las exigencias de la naturaleza, se opone a lo que el cristianismo inspira a sus seguidores. El cristiano no es estatua, sino ser viviente; está en contradicción con lo que demanda nuestro sacerdocio. Cristo fue delante de los suyos en todo lo que pedía: pobreza, desprecio de las honras, trabajos del celo, sacrificios; nuestra vocación, santificación de los pueblos. Debemos ir delante de ellos. [...]
El Sacerdote debe, no diremos hacer siempre lo perfecto, aspirar.. Teresa de Jesús y su voto de perfección; nosotros no tanto, pero poner la puntería muy alto, para que nos quedemos a lo menos en lo justo.
¿Qué hacer para que la aspiración sea un hecho y si no nos lleva al heroísmo nos lleve a lo grande? Esfuerzos generosos; en estos esfuerzos si han de ser coronados con éxito entran tres elementos principales: valor, fortaleza y constancia.
viernes, 1 de enero de 2010
P. Marco Antonio Foschiatti, O.P.: La Oración Camino de Santificación

Toda la historia de la creación y de la redención de la persona humana converge hacia este único fin: la comunión de Vida con el Dios Amor, con Dios Trinidad. Una comunión filial, amorosa, una comunión en el lazo de amor de las Personas Divinas. Una comunión en su Beso paternal y filial que es el Espíritu Santo, como tan hermosamente lo llama San Bernardo.
La oración es una Comunión de Vida. El alma orante en su soledad tiene compañía: Dios Trinidad y mientras trata cordialmente con El, reflexiona, medita, cree, adora, espera y ama.
“Si el alma busca a Dios, mucho más la busca su Amado a ella” (San Juan de la Cruz, Llama, 3, 28).
Jesús, camino y término de nuestra oración: “Permaneciendo junto al Padre el Verbo es la Verdad y la Vida, haciéndose hombre se nos convirtió en Camino” (San Agustín)
¡Con el Rosario somos los contemplativos por excelencia! El rosario mismo nace en el corazón contemplativo de la Iglesia, en los claustros cartujanos y la cálida meditación de los misterios de Jesús que San Bernardo instaura en su escuela de la caridad, que es el monasterio cisterciense.
Vuelvo a repetirlo: rezando bien el Rosario ¡somos los contemplativos por excelencia! Y la oración es contemplar: mirar con Jesús, mirar con María, mirar al Padre. Pero contemplar es también, y sobre todo, mirar dentro de Jesús y de María, mirar dentro de sus misterios para poder aclarar en ellos nuestra mirada de fe y hacer de nuestra mirada y de nuestro corazón pura transparencia de Jesús y de María.
Conclusión: “Si oramos y amamos lo tenemos todo…” (San Juan María Vianney)
Hemos comenzado nuestro itinerario afirmando que hemos sido creados para la oración, como dice hermosamente San Ignacio de Loyola en su Principio y fundamento de los ejercicios espirituales: “El hombre es creado para alabar, hacer reverencia y servir…” La oración es ese Paraíso de delicias, el Jardín de Dios Amor en nuestros corazones. Descubrimos que la oración es ante todo un dejar fluir la vida teologal: la fe, esperanza y caridad, un tratar de amistad con el Dios Amor presente en nosotros como en su Templo, su Sagrario. Hacernos presente por las virtudes teologales en Aquel que nos habita, en quien vivimos, nos movemos y existimos. Descubrimos que Jesús es el Orante, el Adorador, el Camino de la Oración: porque es el Hijo, y orar es respirar filialmente en Jesús. Finalmente nos acercamos a la modalidad contemplativa del Rosario para entrar en Aquella, en el Paraíso de Dios que es la Virgen, la Madre de la Oración Perpetua -como la llama la tradición oriental- para que ella nos lleve y nos regale el Camino: Jesús. María en el Rosario es la Hodigritía, la Madre nos enseña el Camino hacia la Oración, hacia Jesús. El akathistos, el himno litúrgico a la Madre de Dios, le canta:
Regocíjate, por ti Dios abrió el Paraíso.
Regocíjate, por ti la creación se renueva.
Regocíjate, nos muestras a Cristo, el Señor y el Amigo.
Su intercesión amorosa nos abra el Paraíso de la oración.
***
“Oración es, como dicen los santos, un levantamiento de nuestro corazón a Dios mediante el cual nos llegamos a El y nos hacemos una cosa con El.
Oración es subir el alma sobre sí y sobre todo lo creado y juntarse a Dios y engolfarse en aquel piélago de infinita suavidad y amor.
Oración es salir el alma a recibir a Dios cuando viene por nueva gracia, y poseerlo, amarlo y gozarlo. Orar es estar el alma en presencia de Dios y Dios en presencia de ella, mirando El a ella y ella a El.
Oración es una cátedra espiritual donde el alma sentada a los pies de Dios, oye su doctrina y recibe las influencias de Su Gracia y dice con la Esposa del Cantar de los Cantares: “Mi alma se derritió después que oyó la Voz de su Amado” (5, 6). Allí enciende Dios al alma en su amor y la unge con su gracia, la cual así ungida, es levantada en espíritu y levantada contempla, y contemplando ama, y amando gusta, y gustando reposa y en este reposo tiene toda aquella gloria que en este mundo se puede alcanzar.
Ella es un sábado espiritual en que Dios huelga con ella y una casa de solaz en el monte Líbano, donde el verdadero Salomón, “tiene sus delicias en estar con los hijos de los hombres”.
Ella es un reparo saludable de los defectos de cada día, un espejo limpio en que se ve a Dios y se ve al hombre, y se ven todas las cosas.
Ella es un ejercicio cotidiano de todas las virtudes, muerte de todos los apetitos sensuales y fuente de todos los buenos propósitos y deseos.
Ella es medicina de los enfermos, alegría de los tristes, fortaleza de los débiles, remedio de los pecadores, regalo de justos, ayuda de vivos, sufragio de muertos y común socorro de toda la Iglesia.
Ella es una Puerta Real para entrar en el Corazón de Dios, unas primicias de la Gloria venidera, un maná que contiene toda suavidad y una escalera como aquella que vio Jacob.
